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lunes, 27 de agosto de 2007

Hacer el amor en un hostal

Nos tomábamos la cerveza
que compraste
la bebías tú
yo también bebía
hablábamos de argentinos y
argentinas
y uruguayos y
uruguayas
y de las diferencias de su acento
y yo te dije
mi cuñado es argentino

y vimos pasar por la calle a
una monja
y tú me hablaste
de una vez en que mirando una revista
para adultos
una monja se te acercó
una monja universitaria
una monja que te había visto antes en
tu universidad
y te sonrojaste
porque era una monja

y te besé
y me dijiste
que conocías un sitio
no era bonito
era un hostal
Mi Casa
un hostal
y el cuarto costaba
30 soles
y yo pagué
con tu dinero
porque tú no querías firmar

y adentro nos recostamos
y te toqué
y nos desvestimos
y me puse sobre ti
y tú sobre mí
pero yo aún tenía mi camiseta
de Pink Floyd
y saltabas sobre mí
y mis manos acariciaban
tus pechos
tus caderas
y saltabas y gritabas y gemías
y reías y decías
soy una puta
y yo te dije
nada puta, nada puta
y tocaba tus labios
porque te amaba
¿cómo serías una puta
cuando yo te amaba?

y te pregunté
que si tenías algo que decirles
a todas las monjas
del mundo
y me dijiste
lo que se pierden
y ya no tenía la camiseta
y me besaste
y te besé
y te tomé por las caderas

y ahora a veces pienso
que debería hacerme cura
y me pregunto
si siendo
cura
me perdería de algo
o si serían las mujeres del mundo
quienes se perderían
de algo.

(5 de julio del 2007)